Los medios oficiales de todos los países de la región generalmente subestiman la importancia de las poblaciones berberófonas. Al día siguiente de las independencias, no era raro para los gobiernos, impregnados ideología árabe-islámica, de ir hasta negar la misma existencia de los berberiscos, o de relegarlos al nivel de objetos de folclor turístico consagrados a desaparecer una vez (r)establecida la “arabidad” en toda la región.
Se acostumbra entonces situar a los berberófonos así:
- 25 al 30 % de la población total de Marruecos (cerca de 32 millones en 2011)
- 17 al 20 % del total de la población argelina (entre 35 y 37 millones en 2011)
- El 1 % de la población tunecina
Estas cifras no están basadas en ningún dato efectivo, ya que ningún censo lingüístico se ha efectuado nunca dondequiera que sea en la región. No obstante, están repetidos y difundidos constantemente, incluyendo a los especialistas beréberes mismos en una preocupación de proyectar una imagen “objetiva”.
Estos datos oficiales se encuentran de hecho lejos de la realidad, por varias razones:
- Estas cifras toman en consideración habitualmente sólo a las poblaciones de las zonas totalmente amazigófonas y no incluyen a los emisores de las zonas bilingües.
- Zonas enteras (Chenoua, Beni Snous y ciertas regiones de Ouarsenis, el Gourara) figuran raramente en las estadísticas.
- Los amazigófonos de la diáspora no están contabilizados.

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