En Malí y en Níger, desde la independencia, varias lenguas locales han sido reconocidas como lenguas nacionales, entre las cuales están el bereber (en su variante tamasheq, o tamajeq); el francés sigue siendo lengua oficial.
Otros países de la región, en el norte y en Mauritania, han adoptado la ideología árabe-islámica así como una política de arabización que, en la inmensa mayoría de los casos, se duplicaba con una ofensiva anti bereber virulenta. Ésta se dirigía claramente hacia la erradicación del tamazight, y a la introducción y la generalización de árabe clásico (estándar) como lengua materna y lengua de comunicación y educativa a todos los niveles.
Una resistencia popular feroz entonces se cristalizó, en Argelia en particular, alrededor de movimientos sociales de importancia creciente, tales como la Primavera bereber (tafsut imazighen) salida de Cabilia en abril de 1980, la formación de la Liga argelina de los Derechos humanos (1985), la huelga de las carteras (en los años noventas), la creación de “arouches” (comités regionales democráticos e independientes estructuras estatales), y finalmente la “Primavera negra” del 2001. Esta movilización permanente de la población obligó al gobierno argelino a moderar su posición y a efectuar revisiones de su política. Desde el 2002, el tamazight es reconocido por la Constitución argelina (por enmienda del artículo 3°) como lengua nacional (siendo el árabe la única lengua oficial).
En Marruecos también, la movilización popular se desarrolló de manera significativa y culminó por el reconocimiento del tamazight como lengua nacional y oficial en el momento del referéndum constitucional de julio del 2011. Ningún otro país de África del Norte concede hasta el día de hoy este día estatuto oficial en tamazight.
En Libia, las poblaciones beréberes del Nefusa desempeñaron un papel de primer plano en la revolución del 2011 y deberían pues exigir un cierto reconocimiento de su cultura y de su lengua.

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